jueves, 4 de septiembre de 2014

Jules Laforgue -Solo de luna

Jules Laforgue, Montevideo, Uruguay, 16 de agosto 1860 - París, Francia, 20 de agosto 1887
Traducción Daniel Fara



Solo de luna 

Yo fumo, instalado cara al cielo,
en el imperial de la diligencia,
mi esqueleto traquetea, mi alma baila
como un Ariel;
sin miel, sin fiel, mi bella alma baila.
Oh rutas, costas, oh vapores, oh valles,
mi bella alma, ah, recapitulemos.

Nos amamos como dos locos,
nos separamos sin una palabra.
Una depresión me tuvo exilado,
y esa depresión me venía de todo. Bien.

Sus ojos decían: "¿Me comprendés?
¿Por qué no me comprendés?"
Pero ninguno quiso dar el primer paso,
tanto queríamos caer juntos de rodillas.
(¿Comprenden?)

¿Dónde está ella ahora?
Tal vez llore...
¿Dónde está ella?
¡Oh!, por lo menos cuidate, te lo suplico.

¡Oh, frescura de los bosques a lo largo de la ruta!
¡Oh manto de melancolía, todas las almas en vilo
porque mi vida
puede darles envidia!
Este imperial de diligencia tiene magia.

Acumulemos lo irreparable.
Excedamos nuestra suerte.
Las estrellas son más numerosas que los granos de arena
de los mares donde otros han visto bañarse a su cuerpo.
Nada se mueve, salvo hacia la muerte.
no hay ningún puerto.

Pasarán los años,
ella y su marido se endurecerán,
cada uno por su lado,
y a menudo cada uno se dirá:
"Si hubiera sabido..."
Pero, marido y mujer al fin, no podrán decirse
uno al otro:
"Si hubiera sabido..." "Si hubiera sabido"
¡Ah, encuentro maldito!
¡Ah, mi corazón sin salida!
Qué mal me he manejado.

Maníacos de felicidad.
Entonces, ¿qué hacemos, yo con mi alma,
ella con su falible juventud?
¡Oh, pecadora que envejeces!
¡Oh, por las noches me volveré infame
en tu honor!
Sus ojos se entornaron: "¿Comprendés?
¿Por qué no me comprendés?"
Pero ninguno dio el primer paso
por caer juntos de rodillas. ¡Ah!...

La luna sube.
Oh ruta en pleno sueño...

Hemos dejado atrás las hilanderías, los aserraderos,
pero no los bordes kilométricos
de las nubes en rosa de confitería,
mientras una fina medialuna se eleva,
oh ruta de ensueño, música inútil...
En estos bosques de pinos,
donde es de noche
desde el comienzo del mundo,
¡qué de habitaciones limpias y profundas!
¡Oh, una noche de licencia!
y yo las pueblo, todas, ya me lo imagino:
una buena pareja de amantes
accionanando fuera de la ley.

Y yo paso y las abandono,
y me recuesto cara al cielo.
La ruta dobla. Soy Ariel.
Nadie me espera, no voy a la casa de nadie.
No tengo amistad sino la de los cuartos de hotel.

La luna sube.
Oh ruta en pleno sueño.
Oh ruta sin final.
Llegamos a una posada
donde se encienden linternas,
donde tomamos un vaso de leche.
Restalla el látigo del cochero
entre el canto de los grillos,
bajo las estrellas de julio.

Oh, claro de luna,
fiesta de luces de Bengala perturbando mi infortunio.
Las sombras de los álamos sobre la ruta...
El arroyo que se escucha...
que se escucha cantar...
en esta inundación de la corriente del Leteo.

Oh, Solo de Luna,
desafías a mi pluma.
Oh, esta noche en la ruta;
Oh, Estrellas que me asustan
todas, todas.
Oh fugacidad de esta hora...
Oh, que haya un medio, por favor,
para esconderle mi alma al otoño que se acerca...

Hace fresco, mucho fresco.
Oh, si a esta misma hora
ella estuviera también atravesando los bosques,
perturbado su infortunio
por las fiestas del claro lunar
(Le gusta tanto caminar de noche...)
Ella habrá olvidado su bufanda,
se enfermará, vista la belleza de esta hora...
Oh, cuidate, te lo suplico.
Oh, no quiero escuchar esa tos.

Ah, por qué no caí a tus pies de rodillas.
Ah, por qué no desfalleciste en mis rodillas.
Yo hubiera sido un esposo modelo,
como el frufrú de tu ropa es el modelo
de todos los frufrús.







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