viernes, 26 de diciembre de 2014

Dylan Thomas -No entres dócilmente en esa noche final

Dylan Thomas, Swansea, Gales, 27 de octubre 1914 - Nueva York, 9 de noviembre 1953
Versión Santiago Espel



No entres dócilmente en esa noche final

No entres dócilmente en esa noche final,
que al agonizar la luz la vejez debería delirar y arder:
desprecia con odio el fin del día.

Aunque los sabios sepan que la oscuridad es justa,
porque el verbo no ensartó ningún resplandor,
ellos no entran dócilmente en ese final de la noche.

Los hombres buenos, en su última agitación, lloran
por las hazañas frágiles que danzaron en una bahía verde
y desprecian con odio el fin del día.

Los locos, que atraparon y le cantaron al sol en su fuga,
y que aprenden muy tarde el agravio cometido,
no entran dócilmente en esa noche del final.

Los serios y moribundos hombres, que encandilados
ven el brillo de los ojos ciegos, alegres como meteoros,
desprecian con odio el fin del día.

Y vos, padre, allá, desde tu triste lejanía,
maldice, bendíceme con el ardor de tus lágrimas, te lo ruego.

No entres dócilmente en esa noche final,
desprecia, desprecia con odio el fin del día.







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