miércoles, 8 de abril de 2015

Mario Quintana -Jazz

Mario Quintana, Brasil, 30 de julio 1906 – Porto Alegre, 5 de mayo 1994
Versión Santiago Espel



Jazz

Deja que suban los sonidos agudos del jazz
su estridencia en el aire.

Deja que suban sus ráfagas que caen…

Sólo quedarán los arroyos corriendo
sin rumor, adentro de la noche.

Y con cada arroyo, en los desiertos campos,
un ángel de piedra apostado.

El mismo ángel de piedra que vive inmóvil
detrás de todas las cosas.

En medio de los salones de baile, en el fragor
de las batallas, en las convocatorias
públicas de las plazas.

Y en cuyos ojos sin pupilas, blancos y estáticos,
nada del mundo se refleja.



3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Eliminé por errata en el verso. Reitero comentario:
    " Es un salirse de sí que va en silencio
    con los ojos cerrados como estatuas
    de una plaza desierta..."

    Hablaba de ese ángel también, sin saber que lo era, de piedra, como el de la estatua. Detrás de cada cosa, amenazante, convive entre nosotros.
    Cada uno puede ser estridencia del jazz o ángel de piedra.

    Dejemos sonar el jazz entonces.

    Bellísimo, bellísimo poema.

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  3. Eliminé por errata en el verso. Reitero comentario:
    " Es un salirse de sí que va en silencio
    con los ojos cerrados como estatuas
    de una plaza desierta..."

    Hablaba de ese ángel también, sin saber que lo era, de piedra, como el de la estatua. Detrás de cada cosa, amenazante, convive entre nosotros.
    Cada uno puede ser estridencia del jazz o ángel de piedra.

    Dejemos sonar el jazz entonces.

    Bellísimo, bellísimo poema.

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