lunes, 28 de septiembre de 2015

Edmond Jabès -El instante de después

Edmond Jabès, El Cairo, 16 de abril 1912 - París, 2 de enero 1991
Traducción Jorge Fondebrider


El instante de después

1
             “El ojo capta lo que va a suprimir. No puede percibir lo que
  escapa a la muerte y es invisible”, decía él.

              “El ojo es humano. El ojo hizo a Adán mortal.”
              “Cuando Adán abrió los ojos, Dios tembló.”
              “La caída de Adán es el triunfo del ojo.”
              “Dios no tiene mirada”, decía él todavía.

                Dios sabe: El es ciego. El hombre aprende a conocer lo que
   sus ojos suprimen. Todo conocimiento pasa por la elección. La elec-
   ción es garante del asesinato.

               “No matarás”, manda Dios. ¿Esperaba El que el hombre vol-
   viera a ser ciego?

               “Ah Señor, ¿por qué hacer de mí un asesino, dotándome del
  sentido de la vista y luego condenarme a causa de mis ojos abiertos?”
  había escrito un rabino encontrado poco después de que fuera escrita
  la última página del Libro de las preguntas.

               “Dios creó el mundo a la medida de la mirada de la creatura a
  fin de que murieran las unas por las otras”, había anotado él.
               “Dios creó el mundo, es decir Dios Se creó para afrontar la
  mirada del hombre y develar Su poderío escapándosele”, había ano-
  tado él por otro lado.

                La mejor prueba de amor que podía dar a Dios la creatura fue
  aceptar su Invisibilidad.

                El mundo se apagará con el ojo. Todo habrá sido dicho, como
  al principio.

2

               “…la apertura mortal del ojo.”
                                                       Jacques Derrida.

3

              El ojo es la página blanca. Sucumbe la mirada.

              Harás de lo que veas tu escritura y de lo que te ve, tu lectura.

              El ojo es olvido. A la vez, olvido de las cosas vistas y mirada tú
     del olvido.

             No harás nada. Te disgregarás.                          

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