lunes, 4 de abril de 2016

Andrés Bohoslavsky -Sección A3 División 24 Sepultura 2

Andrés Bohoslavsky, Cipolletti, 5 de julio 1960


Sección A3  División 24 Sepultura 2
                                       
Las coordenadas correspondientes a la tumba de mi padre
escritas en un papel sin importancia
mostraban una extraña cartografía para delimitar
como en un viejo juego de batalla naval
la ubicación en la ciudad de los muertos,
de esa especie de inquilinos de la eternidad
o lo que fuese que hay después de esto

sobre la tierra había crecido musgo, ayudado por la sombra y la humedad

y  la plaquita que contenía su nombre estaba un poco herrumbrada
el horario favorecía la ausencia de otros visitantes, así que me senté a su lado
prendí un cigarrillo intentando pensar algo acerca de este misterio llamado muerte

en eso estaba, cuando llegó un tipo en bicicleta a la tumba vecina, que arrodillado
comenzó a rezar vaya a saber qué cosa
y al finalizar se acercó a pedirme un cigarrillo
a la par que me contaba  los motivos de su concurrencia:
allí yacían quienes habían sido sus padrastros
dos personas muy humildes, que le habían dejado lo que tenían
que a la vista, era poco, casi nada
nos saludamos y partió en su destartalada bicicleta

mientras lo miraba alejarse, llegó un auto, cargado de gente

que mostraba signos  de su posición social
claramente en las antípodas del personaje anterior

esta vez, el que se acerca a pedirme fuego, es el chofer del vehículo

que me ilustra quiénes son y a quien vienen a ver :
el dueño de media ciudad, un personaje siniestro, un tipo que supo cultivar
el arte de la usura y la acumulación de bienes, actividades primarias de una vida
dedicada al dinero y perfeccionada por el desprecio
de aquello que no respondiera a esa lógica simple y brutal
estos, como el anterior, partieron, y el que saluda es el chofer
con un guiño que parece buscar  complicidad

al  quedarme solo nuevamente, pienso en esta breve secuencia

extraña  y cargada de simbolismos parece tener significancia o representación real
pero no alcanzo a precisar si constituye una alegoría de la sociedad o algo similar

apago el último cigarrillo y ahora,
al mirar el lugar donde reposan los restos de mi padre

me doy cuenta que todo ha sido una broma suya
una broma acerca de explotadores y explotados
me sonrío y siento su voz, entremezclada en el viento, diciéndome:

todo esto  no es más que otro negocio hijo

morir es gratis o casi, pero el post-morten te va a costar un billete siempre
veámoslo en perspectiva, susurra y me interroga:

¿en qué lugar del féretro guardan su fortuna los explotadores?

el viento cesa de repente y con él las palabras de mi padre

me agacho a darle un beso a la tierra que abriga sus huesos
mientras pienso que el mas allá tal vez no sea tan mal lugar
por lo menos para gente como él, que soñaba un mundo diferente

camino algunos pasos y voy al encuentro de mi amigo

en este encantador hostel  para melancólicos
sus ojos  cargaban dolor y parecían contener un mensaje
lo abrazo y antes que me diga nada le advierto que tengo una historia increíble.


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