domingo, 6 de marzo de 2016

Gito Minore -¿Quién nos quita lo bailado?

Gito Minore, CABA, 24 de abril 1976


¿Quién nos quita lo bailado? 

Unidos y despreocupados,
el inicio de este entuerto
nos ofreció
la incalculabilidad
de una felicidad platónica.
El indiviso territorio
de nuestros cuerpos,
propició de laboratorio
donde la metáfora,
los gritos, los versos,
la poesía con P mayúscula
se experimentaba
en todas sus formas.
De más está decirlo,
vivimos esta pasión
infradotadamente,
nos amamos
con un amor mogólico,
desentendido de futuro,
condones, edades,
compromisos sociales
y un largo y penoso
etcétera desconocido.
Se trataba de vivir
y frescamente
cumplíamos el mandato.
Fue una edad dorada
inolvidable, inmarcesible.
Entonces un día
llegó el tiempo General
y sus milicos
a sembrar a fuerza de cálculo,
la canalla y la desidia.
Se alambró, se privatizó,
se dividió equitativamente,
como Dios manda,
a cada quien su propia miseria.
No se pudo hacer nada,
estaba todo dicho,
lo justificamos idiotamente.
Después de la tormenta,
apenas si nos miramos
a los ojos
con temor y algo de espanto.
Una vez individualizados
corrimos cada quien
por su lado,
a cubrirnos la vergüenza
con un par de antiguos versos
derretidos
bajo el último refucilo.
El nuevo siglo nos sorprendió
deprimidos y dominados,
travestidos
en la línea de caja
de un Mc Donalds,
disputándonos el cuarto puesto
de infeliz del mes.
Alquitranados, pijifláccidos,
esperando la definición
de la Nacional por Crónica TV.
Conformes,
con aire acondicionado
y tres dientes por sonrisa
y un disco de veneno
rayado,
girando en nuestra nada propietaria,
cantando,
cantándonos
¿quién nos quita lo bailado?,
¿quién nos quita lo bailado?,
¿quién nos quita lo bailado?.