lunes, 14 de marzo de 2016

Iehuda Amijai -Balada en las calles de Buenos Aires

Iehuda Amijai, Wurzburgo, 3 de mayo 1924 - Israel, 22 de septiembre 2000
Traducción Gerardo Lewin


Balada en las calles de Buenos Aires

El hombre aguarda en las calles y encuentra a una mujer
hermosa y precisa como el reloj que cuelga en su cuarto
pálida y triste como la pared donde cuelga el reloj.

Ella no le muestra sus dientes
no le muestra su vientre
pero le muestra su tiempo hermoso y preciso.

Ella vive en la planta baja, junto a las cañerías,
y las aguas que suben comienzan en su pared
y él tomó partido por la suavidad.

Ella conoce las razones del llanto
y conoce las razones de la contención
y él comienza a parecerse a ella, a ella

y su cabello se alarga y suaviza como el de ella
y las duras palabras del idioma de él se deshacen en la boca de ella
y como los de ella, sus ojos se llenan de lágrimas.

Las luces del semáforo se reflejan en el rostro de ella
y ella se detiene allí, en lo permitido y lo prohibido
y él tomó partido por la suavidad.

Ellos caminan por calles que aparecerán en los sueños de él
y en silencio la lluvia les llora por dentro, como en una almohada,
y el tiempo impaciente los convierte en profetas.

Él la perderá en la Luz Roja
y la perderá en el Amarillo y en el Verde
y la luz siempre estará al servicio de las pérdidas.

Él no estará cuando se acaben el jabón y la crema
y no estará cuando se ponga en hora nuevamente el reloj
y no estará cuando su vestido se deshaga en hilos por el aire.

Ella clausurará las salvajes cartas de él en su silencioso armario
y se acostará a dormir junto a las aguas que estan en la pared,
conocerá las razones del llanto y las razones de la contención
y él tomó partido por la suavidad.