martes, 10 de mayo de 2016

Guillaume Apollinaire -La linda colorada

Guillaume Apollinaire, Roma, 25 agosto 1880 – París, 9 septiembre 1918
Traducción Diego Bent 


La linda colorada

Me presento ante todo como un hombre lleno de sentido
Que conoce la vida y la muerte como todo ser vivo puede conocerla
Que ha experimentado los dolores y la alegría del amor
Que ha impuesto algunas veces sus ideas
Que ha conocido múltiples lenguajes
Que ha viajado algo
Que ha hecho la guerra en la artillería y en la infantería
Herido en la cabeza, trepanada bajo cloroformo
Que ha perdido sus mejores amigos en la horrorosa lucha
Conozco lo antiguo y lo nuevo como un solo hombre puede conocerlo
Solo yo podría saber de esas cosas
Y sin inquietarme hoy por hoy por esta guerra
Entre nosotros y por nosotros mis amigos
Yo juzgo esta larga querella de la tradición y de la invención
Del Orden y de la Aventura
Ustedes cuya boca está hecha a imagen de la de Dios
Boca que es el orden mismo
Sean indulgentes cuando nos comparen
Con aquellos que fueron la perfección y el orden
Nosotros que buscamos en todos lados la aventura
Nosotros ya no somos sus enemigos
Queremos darnos vastos y extraños dominios
Donde el misterio en flor se ofrezca a quien lo quiere tomar
Allí hay fuegos nuevos de colores jamás vistos
Mil fantasmas imponderables
A los que hay que otorgar realidad.

Queremos explorar la bondad comarca enorme donde todo calla
También es el tiempo en el que uno puede cazar o hacer recobrar
Piedad de nosotros que combatimos siempre en las fronteras
De lo ilimitado y del porvenir
Piedad por nuestros errores piedad por nuestros pecados
Ahora que llega el verano la estación violenta
Y mi juventud está muerta como la primavera
O Sol es el tiempo de la razón ardiente
Y yo espero
Seguir siempre la forma noble y dulce
Que ella asume para que solamente yo la ame
Ella viene y me atrae como un hierro imantado
tiene la apariencia encantadora
De una adorable colorada
Sus cabellos son de oro se diría
Un bello rayo que durará
Donde esas llamas aparecen
En las rosas-té que se desvanecen
Pero no se rían de mí
Hombres de todo el mundo y sobre todo gente los de acá
Como hay tantas cosas que no me atrevo a decirles
Tantas cosas que ustedes no me dejarán decirles
Tengan piedad de mí