miércoles, 14 de junio de 2017

Julián Axat -La física de las arañas

Julián Axat, La Plata, 3 de agosto 1976


La física de las arañas
     ( reescrituras de Lucrecio)


“Aunque la sabiduría de mis labios te ha explicado verdades infinitas, otras muchas me faltan todavía, y tengo yo además que engalanarlas con lindos versos; explicarte los diversos fenómenos del cielo: cantaremos también las tempestades, y las causas y efectos de los rayos, las nubes, los cuerpos celestes, pues todos son efectos naturales que atribuyen los hombres a los dioses, porque no pueden penetrar en las causas”. 
                                                                                            Lucrecio (De rerum natura. Libro IV)


10
las voces. murmullos de insecto que no llegan al oído mueren desvanecidos por los aires, continuando su marcha; o estrellados en algún cuerpo sólido, el sonido repiten rechazadas y muchas veces engañan reflejando la palabra, así como la imagen del espejo multiplica la presencia de la araña dejando imperceptible un rasgo que no copia.


20
 la naturaleza de la araña. este fuego voraz formado de intentos de otros fuegos más vivos y sutiles: ninguna cosa puede resistírsele; por medio de la cueva pasa el rayo con tanta valentía y ligereza como el grito y la voz irrumpen el vacío de la tela frágilmente suspendida desde el techo.


30
el rayo en la madriguera y el clivaje en la copa. destello que atraviesa las peñas y metales; cobre y oro derrite en un momento al arácnido perplejo de terciopelo, y de repente disipa el veneno sin lesión a la copa servida, que hasta hoy sigue intacta.


40
la tela. nace cuando ella empieza a mirar y queda atrapada en el hilo fluido de seda que gira el universo en una delicada película de azares brillantes, el aleteo de una mariposa que se queda pegada y en su último suspiro sopla un viento y declina la tanza que agita los mares y silencia los pájaros.


50
los torbellinos de la araña. en el aire, las turbulencias marítimas, son simples desviaciones en el equilibrio de Afrodita, que nacen de la espuma de las volutas líquidas que juegan y se entretienen de acuerdo a la voluptuosidad incitadora de los cuerpos que se atraen y se afectan.


60
el universo. no hay juego más divertido que ver como dos arañas se pelean y los efectos imperceptibles que van dejando a su lado resultan el típico movimiento de la materia que explica el total funcionamiento del universo.


70
la música. la composición de su cuerpo es luz, calor, natura vista, tocada, sentida en clinamen, llena de emanaciones, efluvio de fragancias y rumores, de amargores, y sabores, cuerpos de seis patas conjuntivos, que se deshacen si falta vino y sueño, pasiones alegres, meteoros y otras formas simulacros de la aventura que se baten y suspenden en el aire. ellas están ahí, solo hay que saber captarlas.


80
origen y fin lenguaje arácnido. enseña a las arañas la naturaleza y las turbas de la lengua, la necesidad o inflexión de nombrar el río en que flotan o pueden ahogarse, pues la sombra de la araña está en cada pupila de sus tantos ojos sin pelos, luciérnaga o chispa alada, en una rama prisma que crepita y es nombrada en otro telar de su infancia.


90
 torbellino. caudal irreversible de araña madre que las cría, direccional al mandato de la comunidad de los astros que las domina insectos. y ellas que gustan frente a esa represa en el río para inventar nuevos lenguajes y telares. archipiélagos liberadores o necesarios donde finalmente pueden tejer y descansar en paz.


100
torbellino. al escupir el piso encuentra la araña informe o nebulosa desparramada. Bataille me comenta que se trata de ponerle un traje a lo que no existe, un traja matemático. eso significa entonces que el universo es algo así como una araña  o un escupitajo.


110
tejiendo nubes. escupe un suave hilo y ella de tacones altos haciendo equilibrio con un sombrero granate, que según dice, hace conspirar a los átomos a favor suyo, y colaboran para mantenerla erguida en su conjuro y que nadie de los presentes aplauda cuando estalle en el piso.


120
vestido tejido durante la noche para usar como respirador artificial. crochet de hilo para alejar el marasmo y así evitar todo resabio de  pasiones tristes. araña y sosías de araña, incansable constructora del recipiente o declive (cuenco de plata) para que la energía celeste irrumpa en un punto y el torbellino del universo conspire a su favor.


130
la metamorfosis. los desvíos del equilibrio natural se presentan como pequeños accidentes en la seda que impiden captar la crisálida monstruosa que se gesta lentamente en silencio.


140
una sinarquía de varias patas conspira en el nombre de los cuerpos, deja atrás -para siempre- otros personajes: cucarachas, asnos y perros. hasta el momento se ha dicho que el hombre es la más ridícula de las transformaciones.  


150
la tensión se desenvuelve en el hocico de la araña, pensamiento que se dirige fuera de sí, que lleva en su matriz vibraciones o alboroto en el nervio de su idea, sobre su torso batalla oral, inquietud de no ceder ante los ovillos que se forman hacia adentro.


160
se produce lluvia porque las nubes se nutren del agua que la fricción da calor a la araña sobre su presa, bicho más pequeño, acumulación de ríos, flujo a su boca, arco iris, pasión, elementos que reciclan una esperanza de mañana.


170
mañana la araña se secará por ausencia de lluvia. ausencia de presa.


180
en cuanto a los terremotos, vienen del hueco, cavernas en el pecho de la araña. madriguera deja ver fuego, hielo allí donde no hay intenciones de encontrar un poro para salir a la superficie.


190
cómo sublimar tanto veneno en otra agua que sin lastimar otro insecto permita el encuentro. tal es la naturaleza posible de la araña.


200
siempre existirá el riesgo de morderse a sí misma (beber su propio veneno) y que nunca haya encontrado el lugar, árbol o pared de piedra, donde sentirse a gusto, donde hallar el poro para fecundarse a sí misma.


210
las peores catástrofes, la caída del cielo, está relacionado con morir y no haber tenido tiempo de desarrollar la suprema virtud, el talento que se vislumbraba en sus átomos (todos lo veían) cuando se arrastraba.