lunes, 12 de diciembre de 2016

Omar López -Barracas

Omar López, Villa Urquiza, CABA, 15 de octubre 1952


Barracas

El cielo se estrujó sobre Barracas
las calles mojadas corren al Riachuelo
su boca de animal prehistórico se traga
en la orilla la ciudad revuelta.
Lluvia ácida que abre los poros adoquinados
mansa furia sobre la pobreza de conventillos
y galpones huérfanos.
Hay un grito en esta noche
y en la oscuridad se remacha la figura de los últimos caminantes
en la ribera duermen los viejos ultramarinos
sobre el puente Avellaneda una mujer corre desnuda
sube al mástil y se lanza en picada al agua embetunada
un relámpago azota sus piernas
no es noche para morirse sobre las gotas dulces del cielo
cuando la loca soledad no se advierte.
Barracas es un caserío mojado
al borde de la ciudad de neón
donde los autos escupen bocinas
y los hombres se acorralan como bestias hipnóticas.
Un perro desolado espera que la luna asome entre las nubes
mi padre se suicidó en el riacho Quinquela
yo camino por su costa mosquito
el hambre de los ex hombres se moja junto al olvido
un marinero llora sobre el puente fantasma del último barco carbonero
en la fonda de Patricios y Pedro de Mendoza un viejo capataz
emborracha a sus recuerdos
llueve y los niños de la pobreza tiritan de frío
en mi barrio muerto de futuro
del museo de cera escapa el último guapo
y en la Vuelta de Rocha un ciruja duerme insolente bajo las estrellas llorosas.
Yo tomo tu mano al borde del abismo
desprendo tu blusa
muerdo tu corazón y me derrumbo
acribillado por la última gota de la esperanza.
Cuando el mundo se despide de la noche
Barracas bosteza
sobre mi humanidad de marinero sin barco
en mi seca cama sin orillas.

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