martes, 18 de marzo de 2014

Nicolás Olivari -Hay un hombre solo a las dos de la tarde


Nicolás Olivari, Buenos Aires,  8 de septiembre 1900 – Buenos Aires, 22 de septiembre 1966 


Hay un hombre solo a las dos de la tarde

Hay un hombre solo a las dos de la tarde
sentado en una plaza,
es domingo, día de guardar.

Se ha puesto el traje de gala,
con su civil condecoración de caspa
serpenteando la solapa.

Fija la mirada, la cara inmóvil,
el hombre se está allí, solo en la ciudad,
a las dos de la tarde del domingo
solo en su soledad.

Se queda quietecito, casi duro,
mientras lejos hay seres, familias, amores;
él no tiene nada, sólo su domingo desfondado
de recuerdos y de presentes.

Está solo, a las dos de la tarde,
en mi plaza suburbana,
con la mirada en la nada.

Tan solo que más no se pudiera.
Yo le pido al buen Dios
que desde su altoparlante celestial,
le descuelgue al hombre que está solo,
este domingo a las dos de la tarde,
un cachito de tango
para que no se me quede tan solo,
tan solo, mi alma.



domingo, 16 de marzo de 2014

Fermín Estrella Gutiérrez -Soneto del amanecer

Fermín Estrella Gutiérrez, Almería, 28 de octubre 1900 – Bs As, 18 de febrero 1990


Soneto del amanecer

Ya sale el sol, rojiza, incierta lumbre,
Ya la noche se aleja, paso a paso,
Ya el cielo se abre, lámpara de raso,
Para que a todos con amor alumbre.

Baja la claridad desde la cumbre,
Todo empieza a vivir, éste es el caso,
¿Es esta luz, del alba o del ocaso?
¿Vuelve el día con gozo o pesadumbre?

Un día más, un esperar incierto,
No te detengas, toma tu camino,
Mira cuántas banderas en el puerto.

¿Qué te traerá este día, peregrino?
No mires hacia atrás, todo está muerto,
Y nace con el día, ése es tu sino.

Kenneth Koch -Para vos


Kenneth Koch, EEUU, 27 de febrero 1925 – EEUU, 6 de julio 2002
Versión Sandra Toro



Para vos

Te amo como un sheriff busca una magnum
que va a aclarar un caso de homicidio sin resolver por años
porque el asesino la dejó en la nieve al lado de una ventana
a través de la cual vio la cabeza de ella, conectada a
sus hombros por un cuello, y puso un techo
rojo sobre su corazón. Por eso vivimos mil años;
por eso amamos, y vivimos porque amamos, no estamos
adentro de una botella ¡gracias a dios! Te amo como
un chico busca una cabra; cuando estás cerca soy más loco que los faldones
de las camisas al viento, un viento que sopla del
gran mar azul, tan brillante, tan profundo y tan distinto a nosotros;
Creo que siempre estoy cruzando en bicicleta un África de campos verdes
y blancos para estar cerca tuyo, incluso cuando estoy despierto
en mi corazón, que nada, y también creo que sos
confiable como la vereda que me lleva
al lugar donde otra vez pienso en vos, ¡una Armonía nueva
de pensamientos! Te amo como la luz del sol guía la proa
de un barco que navega
de Hartford a Miami, y te amo
mejor al amanecer, cuando antes de despertar el sol
me recibe en las preguntas que siempre proponés. 

jueves, 13 de marzo de 2014

Mario Benedetti -Voy a abril del dos mil diez...

Mario Benedetti, Udine, Italia, 9 de noviembre 1955
Versión Jorge Aulicino



Voy a abril del dos mil diez...

Voy a abril del dos mil diez
cuando era nuestra la casa, y el asfalto,
los hilos de la luz, las montañas, el sol.

Nadie nos veía y veíamos todo.
Era el secreto de cada uno para vivir.

Cae aquella primavera sobre las suelas de nieve,
con el peso de todos mis años:
un blanco pisoteado en una amarga sal gris
la única imagen, mi cuerpo de ahora.

martes, 11 de marzo de 2014

Carson Mc Cullers -El hipotecado corazón

Carson Mc Cullers, EEUU, 19 de febrero 1917 - EEUU, 29 de septiembre 1967
Versión Merceditas Lennon – Esteban Moore



El hipotecado corazón

Los muertos demandan zonas extendidas,
una doble visión, capricho fantasmal que parcela el afecto.
Los muertos reclaman del amante los sentidos, la hipoteca del corazón.

Agudizá tu mirada, observá nuevamente los ciruelos,
los cerezos que florecen bajo la llovizna gris
y al firmamento, frío, rosado, entregale
tu repetida sorpresa.
Negate, una y otra vez a la firmeza del requerimiento;
a la memoria por dos multiplicada –a las reconocidas obligaciones.

Instruí tu estremecido espíritu; el temor
debés recordar, es el servidor fiel de amos esquizofrénicos,
de lo contrario el amor vagará ciego
como un alma en pena sin hogar..

Prepará las flores, las guirnaldas,
las ofrendas deseadas,
testimonio del sentimiento que perdura.
La hipoteca de los muertos es por todos conocida.
¿Pero de la ceniza recluida, del humilde hueso,
podrán decirnos algo, ellos, los muertos ?

domingo, 9 de marzo de 2014

Juana Bignozzi -Vida de relación

Juana Bignozzi, Buenos Aires, 21 de septiembre 1937  


Vida de relación

En las mismas habitaciones con el mismo reloj
revivimos historias de los que se han equivocado
nosotros los que nunca haríamos eso, los que entendemos
seres solitarios con amores ocultos
si ellos pudieran entender los pobrecitos que aconsejan viajes
yo como persona que amo las hermosas formas de la muerte
y que ahora sólo espera no morirse hasta entender
si mis hermosos amigos casi todos preocupados por la vida
pudieran quitarse la capa
yo les hablaría de la alegría les contaría historias sencillas
cuentos para alguien que quisiera vivir.
Si ellos dejaran de pasearse por el mundo
yo les hablaría de alguna de las vidas que aún escucho
si yo estuviera totalmente loca o totalmente muerta
si alguna vez me dejaran sola sin ningún nombre
quiero decir sin preguntarme quién soy
yo les diría ciertas mujeres con amores tristes
conocen como nadie el sol de la tarde
las tazas de café compartidas
las sabias charlas sobre el tiempo
con mis hermosos amigos casi del alma
hablo del cambio de estación
de los viajes tan necesarios para la gente con inquietudes
yo les diría para los demás aún hay formas de convivencia
para nosotros, sólo ciertos cariños por las locuras
ciertas charlas que nos cuestan agonizar durante años
calles caminadas recaminadas
nosotros en realidad
gente con oficios que no sirven para triunfar
gente que se envenena dulcemente casi con amor.