jueves, 13 de marzo de 2014

Mario Benedetti -Voy a abril del dos mil diez...

Mario Benedetti, Udine, Italia, 9 de noviembre 1955
Versión Jorge Aulicino



Voy a abril del dos mil diez...

Voy a abril del dos mil diez
cuando era nuestra la casa, y el asfalto,
los hilos de la luz, las montañas, el sol.

Nadie nos veía y veíamos todo.
Era el secreto de cada uno para vivir.

Cae aquella primavera sobre las suelas de nieve,
con el peso de todos mis años:
un blanco pisoteado en una amarga sal gris
la única imagen, mi cuerpo de ahora.

martes, 11 de marzo de 2014

Carson Mc Cullers -El hipotecado corazón

Carson Mc Cullers, EEUU, 19 de febrero 1917 - EEUU, 29 de septiembre 1967
Versión Merceditas Lennon – Esteban Moore



El hipotecado corazón

Los muertos demandan zonas extendidas,
una doble visión, capricho fantasmal que parcela el afecto.
Los muertos reclaman del amante los sentidos, la hipoteca del corazón.

Agudizá tu mirada, observá nuevamente los ciruelos,
los cerezos que florecen bajo la llovizna gris
y al firmamento, frío, rosado, entregale
tu repetida sorpresa.
Negate, una y otra vez a la firmeza del requerimiento;
a la memoria por dos multiplicada –a las reconocidas obligaciones.

Instruí tu estremecido espíritu; el temor
debés recordar, es el servidor fiel de amos esquizofrénicos,
de lo contrario el amor vagará ciego
como un alma en pena sin hogar..

Prepará las flores, las guirnaldas,
las ofrendas deseadas,
testimonio del sentimiento que perdura.
La hipoteca de los muertos es por todos conocida.
¿Pero de la ceniza recluida, del humilde hueso,
podrán decirnos algo, ellos, los muertos ?

domingo, 9 de marzo de 2014

Juana Bignozzi -Vida de relación

Juana Bignozzi, Buenos Aires, 21 de septiembre 1937  


Vida de relación

En las mismas habitaciones con el mismo reloj
revivimos historias de los que se han equivocado
nosotros los que nunca haríamos eso, los que entendemos
seres solitarios con amores ocultos
si ellos pudieran entender los pobrecitos que aconsejan viajes
yo como persona que amo las hermosas formas de la muerte
y que ahora sólo espera no morirse hasta entender
si mis hermosos amigos casi todos preocupados por la vida
pudieran quitarse la capa
yo les hablaría de la alegría les contaría historias sencillas
cuentos para alguien que quisiera vivir.
Si ellos dejaran de pasearse por el mundo
yo les hablaría de alguna de las vidas que aún escucho
si yo estuviera totalmente loca o totalmente muerta
si alguna vez me dejaran sola sin ningún nombre
quiero decir sin preguntarme quién soy
yo les diría ciertas mujeres con amores tristes
conocen como nadie el sol de la tarde
las tazas de café compartidas
las sabias charlas sobre el tiempo
con mis hermosos amigos casi del alma
hablo del cambio de estación
de los viajes tan necesarios para la gente con inquietudes
yo les diría para los demás aún hay formas de convivencia
para nosotros, sólo ciertos cariños por las locuras
ciertas charlas que nos cuestan agonizar durante años
calles caminadas recaminadas
nosotros en realidad
gente con oficios que no sirven para triunfar
gente que se envenena dulcemente casi con amor.

sábado, 8 de marzo de 2014

Denis Leverton -Adiós a la tolerancia


Denis Leverton, Reino Unido, 24 de octubre 1923 – EEUU, 20 de diciembre 1997
Versión Esteban Moore



Adiós a la tolerancia 

Poetas geniales, de rostros
rosados
e inspirada formalidad-
ustedes le han dado al mundo
algunos bocadillos bien elegidos,
porciones de lenguaje
presentadas como se presentaría en el plato
un bife de chorizo
rodeado de una elaborada guarnición
y el postre:
torta de frutillas, cubierta con salsa de cerezas
flambeadas en calvados.

Adiós, adiós,
no me importa
si nunca vuelvo a probar sus finos platillos,
tipos neutrales, que ven ambos lados de toda cuestión.
Tolerancia, cuantos crímenes
se cometen en tu nombre.

Y ustedes, buenas mujeres que hornean bellos panes,
donantes de sangre. Sus migas
se me atragantan en la garganta, no deseo
ni una gota de su sangre, bombeada
por débiles corazones, pulsos perfectos que nunca
modifican su ritmo: insensibles
a las pesadillas de la realidad.

Es la sangre de mis hermanos, de mis hermanas
la que brota a chorros y deja de fluir
para siempre
porque vos elegiste creer que esto no te incumbe.

Adiós, adiós,
sus poemas
cierran sus pequeñas bocas,
sus confituras se cubren de hongos,
una profunda grieta divide el terreno que nos separa,
y ustedes no saludan, están mirando
hacia otro lado.
No habremos de encontrarnos nuevamente-
salvo que ustedes logren saltar la grieta,
dejando
detrás suyo los apreciados
gusanos de su desfalleciente pasión,
sus pálidas ironías,
sus festivas, violentas, burlonas, mesuradas
opiniones,
sí, salten hacia aquí, ¿des-
mesuradamente? … entonces
como habrán de fluir
nuestras lágrimas fanáticas
y mezclarse
por la alegría.

 

jueves, 6 de marzo de 2014

Adelia Prado -Las muertes sucesivas

Adelia Prado, Brasil, 13 de diciembre 1935
Versión Hugo Abalde



 Las muertes sucesivas

Cuando murió mi hermana lloré mucho
y me consolé enseguida. Tenía un vestido nuevo
y matorrales en la quinta donde iría a existir.
Cuando mi madre murió, me consolé poco a poco.
Tenía una perturbación recién descubierta:
mis pechos conformaban dos montículos
y quedé muy desnuda.
Cruzando los brazos sobre ellos, era como lloraba.
Cuando murió mi padre, jamás me consolé.
Busqué viejos retratos, fui a buscar conocidos,
parientes que me recordasen cómo hablaba,
su modo de apretar los labios y tener certeza.
Reproduje el encogimiento de su cuerpo
en su último sueño y repetí las palabras
que dijo cuando toqué sus pies:
“dejá, así está bien.”
Quién me consolará de este recuerdo?
Se completaron mis pechos
y los matorrales donde existo
son pura zarza ardiente de memoria.



martes, 4 de marzo de 2014

Osvaldo Lamborghini -Cebras y Gacelas

Osvaldo Lamborghini, Buenos Aires, 12 de abril 1940 - Barcelona, 18 de noviembre 1985


Cebras y Gacelas

Y ahora la quietud
la política rayana en la esperanza
de esperar: porque se puede esperar
(incondicionalmente) (¿no?)
como el galope mudo, lento,
mudo, de las cebras en la pradera.
Una cita casi: “ese paraíso que se eleva
del excremento de las gacelas”.

Y ahora la multitud de los engordes
(-Vaya a la aguada, hijo,
y traiga esos pobres animales
que se contaminan aun sin conocer mujer)
Y ahora un “look” visionario.
Somos ingeniosos.
Venimos de España.

¡Cuántas teorías!

Desde su cueva
un microcéfalo gobierna el mundo.
El arte lo hace el último rinoceronte
(unicornio) y también, otra vez,
esas pocas cebras
                         de galope lento
                         alrededor del templo.
O la ballena que vi morir
(pues tengo ojos) en una playa del Atlántico
                         En Mar del Plata.
Cántico y final. Cántico.
Melville creó a Moby Dick, la hinchada pendenciera
(Where are you, Ahab?). Melville,
es un decir, se reía en su hotel
-contra el fastidio de la vida de hotel-
        (Where are you, Moby?)
y un día desinfló los globos
                       con el pinche de Bartleby
                       /el pálido escribiente

Yo caí en las manos y redes de la Madre Hogarth
y me ofrecí a su pinchazo
                     y le ofrecí mi brazo
                     a su piedra
filosofal, instantánea.
Y aquí estoy: inflado como un globo
digno de mejor causa.

¡Salud! (esto quiso ser un chiste).
¿Muero de sed al borde de la fuente?
                    Sí, y también:
-Piedad para nosotros, pecadores.
Y piedad también para los crápulas
que condenan el cirio
                    la llama azul
que vela los cuerpos.

Y ahora la paz en sandalias
el usufructo del silencio por unos pocos
el Imperio con sus burócratas
codificando idiotas
primero, el Emperador
segundo, la Emperatriz
tercero, Su Alteza Imperial
                   la reina madre
la que asistió con sonrisitas y ricitos
a la ejecución de la sin par
de la bella y (¡a fin de cuentas!)
                   pura como una golondrina
                   Madre Hogarth
¿Dónde estarás mi Madre Hogarth?

Era verano y una tarde
una mujer alzó la vista al cielo
                  el índice, y me dijo:
-¿Ves esos puntitos? ¡Son golondrinas!

Yo le ofrecí mi brazo a la Madre Hogarth
y entramos en el templo
entre nubes de incienso
y en el altar había una rata
que hablaba de las propiedades del occiso
y se acomodaba los pliegues de la toga
                   alma mía, que vendías la droga.

Antaño…

¡Autor de un solo texto!

Comíamos con Hugo Savino
y su mujer y su suegra
hablando como siempre de cebras.
Bajamos la vista, el índice,
y había en el cenicero
                   dibujada una cebra.

¿Lo que no se dibuja ni escribe?
fluye de la química a la sangre.
                   Aquello que hecho sangre
en la química fluye,
                   raya por raya
                   se dibuja y se escribe.
                   Y aún, rinoceronte,
y aún se canta.

domingo, 2 de marzo de 2014

José Emilio Pacheco -Vida de los poetas


José Emilio Pacheco, México, 30 de junio 1939, México, 26 de enero 2014


Vida de los poetas

En la poesía no hay final feliz.
Los poetas acaban
viviendo su locura.
Y son descuartizados como reses
(sucedió con Darío).
O bien los apedrean y terminan
arrojándose al mar o con cristales
de cianuro en la boca.
O muertos de alcoholismo, drogadicción, miseria.
O lo que es peor: poetas oficiales,
amargos pobladores de un sarcófago
llamado Obras Completas.